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En cualquier incendio, el humo se propaga mucho antes que las llamas. Y es precisamente el humo —no el fuego— el responsable de la mayoría de víctimas, ya sea por inhalación de gases tóxicos o por la pérdida de visibilidad que impide la evacuación. De ahí que los sistemas de control de humos sean uno de los elementos más críticos de cualquier proyecto de PCI, aunque a menudo no reciban la atención que merecen.

Qué son los sistemas de control de humos

Los sistemas de control de humos, conocidos en la normativa española como SCTEH (Sistemas de Control de Temperatura y Evacuación de Humos), tienen una función específica: gestionar el comportamiento del humo durante un incendio para mantener las vías de evacuación transitables, facilitar la intervención de los bomberos y limitar la propagación del fuego a sectores adyacentes.

No actúan de forma aislada. Forman parte de la estrategia global de protección activa contra incendios y se integran con la protección pasiva —sectorización, puertas y barreras cortafuegos— para conformar la respuesta del edificio frente a un siniestro. En este sentido, comparten lógica con otras soluciones avanzadas como los sistemas de extinción con agua nebulizada, que también se integran en estrategias prestacionales para escenarios específicos.

Tipologías más habituales

Desde el punto de vista técnico, se distinguen tres familias principales:

Extracción natural

Aprovechan el comportamiento físico del humo caliente, que tiende a ascender. La evacuación se realiza a través de aireadores o exutorios situados en cubierta. Son la solución habitual en naves industriales con altura suficiente, ya que no dependen del suministro eléctrico y resultan especialmente fiables.

Extracción mecánica

Utilizan ventiladores y conductos para extraer activamente el humo. Se aplican cuando la extracción natural rara vez es viable: parkings, sótanos, edificios con poca altura libre o geometrías complejas. Permiten mayor control sobre los caudales pero exigen alimentación eléctrica garantizada en condiciones de incendio.

Sistemas de presión diferencial

Su lógica es distinta. En lugar de extraer el humo, generan una sobrepresión en las zonas que deben mantenerse libres de él —escaleras de evacuación, vestíbulos previos, vías de acceso para bomberos— impidiendo así que entre. Es la solución habitual para proteger las vías de evacuación verticales en edificios en altura.

En proyectos complejos, lo más frecuente es combinar varias estrategias dentro del mismo edificio.

sistemas de control de humos

Marco normativo

La regulación de los SCTEH en España se articula en varios niveles que conviene tener claros.

Reglamentación general

El RIPCI (Real Decreto 513/2017) recoge los requisitos generales de las instalaciones de protección contra incendios y, dentro de ellas, los de los sistemas de control de humos. En edificios de uso no industrial se aplica además el CTE DB-SI, que establece las condiciones de evacuación y compartimentación en función del uso, altura y ocupación.

Para el ámbito industrial, el RSCIEI (Real Decreto 164/2025), que sustituyó al anterior reglamento de 2004, refuerza notablemente las exigencias sobre los SCTEH y los considera un componente clave del sistema de protección.

Normas UNE de producto e instalación

La serie UNE-EN 12101 regula los componentes individuales de los sistemas de control de humos: barreras, aireadores naturales (parte 2), aireadores mecánicos (parte 3), conductos (parte 7), compuertas (parte 8), fuentes de energía (parte 10) y sistemas de presión diferencial (partes 6 y 13).

La UNE 23584:2023, que sustituye a la versión de 2008, regula la instalación, puesta en marcha y mantenimiento del sistema en su conjunto. Y la UNE 23585, norma técnica de referencia en el sector, establece los métodos de cálculo para el dimensionado mediante la estrategia de flotabilidad del humo, y es la habitualmente empleada en proyectos de SCTEH.

Techos altos - Sistemas de control de humos y de calor - Drexmin

Aplicaciones por tipo de edificio

En naves industriales y almacenes, el RSCIEI 2025 establece la exigencia de SCTEH en función del riesgo intrínseco y del tipo de actividad (fabricación o almacenamiento), aplicando umbrales de superficie del sector de incendio que pueden situarse, según los casos, en 2.000 m² para riesgo medio y 1.000 m² para riesgo alto en fabricación, o en 1.000 m² y 800 m² respectivamente en almacenamiento. La obligatoriedad concreta depende de la configuración del sector y debe verificarse en proyecto.

En centros comerciales, atrios y edificios de pública concurrencia, el control de humos se diseña para garantizar tiempos de evacuación seguros con alta densidad de ocupación. Suelen combinarse extracción mecánica zonificada y barreras de humo, una solución habitual en centros comerciales y grandes superficies.

En aparcamientos, la extracción natural no es viable, por lo que se recurre a ventilación mecánica con criterios específicos de caudal y altura libre de humo.

En hoteles, residencias y edificios en altura, la presurización de escaleras de evacuación es el elemento central, complementada con sectorización de humos en zonas comunes. Es una solución crítica en hoteles y residencias geriátricas, donde la evacuación es más lenta y la exigencia de proteger las vías verticales es máxima.

Mantenimiento: el factor que se olvida

Un sistema de control de humos es tan eficaz como su estado en el momento del incendio. No basta con instalarlo: las pruebas funcionales periódicas, la verificación de aireadores, compuertas y fuentes de energía auxiliar, y la comprobación de los sistemas de activación son lo que determina que funcione cuando hace falta. La UNE 23584:2023 detalla los procedimientos exigibles, en línea con el mantenimiento conforme al RIPCI que aplica al resto de instalaciones de protección contra incendios.

El correcto diseño y mantenimiento de los SCTEH no es un trámite más: es una de las decisiones técnicas con mayor impacto real en la seguridad de un edificio frente al fuego.