La campaña de prevención de incendios forestales 2025 en España se adelantó al 1 de junio, debido a las condiciones meteorológicas favorables a la propagación del fuego. El dispositivo estatal incluye a las BRIF, hidroaviones del MITECO, la UME, y efectivos de la Policía Nacional, Guardia Civil y DGT, coordinados con los planes autonómicos.
Desde el 1 de junio de 2025 hasta aproximadamente el 30 de julio de 2025, en España se han registrado 3.928 siniestros forestales. De ellos, 2.705 fueron conatos (menos de una hectárea afectada) y 1.223 incendios efectivos que quemaron más de una hectárea.
En 2025 se han calcinado 20.466 hectáreas, de las cuales el 41,53% se localizaron en el noreste del país, según datos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO). Con esta cifra, el 2025 se posiciona como el cuarto año con menos hectáreas quemadas de los últimos diez años tras 2018 cuando se quemaron 10.229,76 ha.; 2016 con 11.413,04 ha. quemadas y 2020 con 19.458,50 ha.
Incendios activos este verano en España
De acuerdo con el promedio de los últimos años, casi la mitad de los incendios forestales se producen por actividades agropecuarias y de urbanización, junto con las acciones intencionadas y los descuidos de personas que no apagan bien sus cigarros o fogatas en verano.
Incendios Activos
León y Zamora, Castilla y León –> más de 10 incendios activos, 3.500 hectáreas calcinadas en Molezuelas de la Carballeda, 24 localidades evacuadas, 3.700 personas fuera de sus casas, 5 viviendas destruidas, paraje natural de Las Médulas afectado, varios focos de nivel 2 sin control.
Incendios controlados
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- Barranco de las Cinco Villas, Ávila –> 2.262 hectáreas calcinadas, 1.000 personas confinadas por el humo, controlado y bajado a nivel 0 sin riesgo para bienes personales. Fuego provocado.
- Meaño, Pontevedra –> 60 hectáreas calcinadas, controlado tras 23 horas de trabajo.
Incendios Estabilizados
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- Torrefeta i Florejacs, Lleida –> 5.000 hectáreas calcinadas, 2 fallecidos, 15.000 vecinos confinados, estabilizado el 2 de julio tras 4 días activo.
- Carballeda de Avia, Orense –> 20 hectáreas calcinadas.
- Salvaterra de Miño, Pontevedra –> 47 hectáreas calcinadas, estabilizado el 31 de julio.
- Fulleda, Lleida –> 13,5 hectáreas calcinadas.
- Las Hurdes, Cáceres –> 2.600 hectáreas calcinadas, 200 personas desalojadas, 6 núcleos de población evacuados, se han levantado algunos confinamientos pero el fuego sigue activo en algunas zonas.
- Santiago del Teide – El Tanque, Tenerife –> Nivel 1 de emergencia activo, 70 hectáreas calcinadas, 1 hotel rural y 50 viviendas evacuadas, estabilizado el 31 de julio.
Periodo
Siniestros Totales
Conatos (<1 ha)
Incendios (>1 ha)
Hasta el 29 de junio
2902
~1936
~936
Hasta el 20 de julio
3928
2705
1223
Qué factores son necesarios para que se produzca un incendio
1. Combustible
- Cualquier material vegetal que pueda arder: hierba seca, hojarasca, matorrales, ramas, árboles, cultivos, etc.
- Factores que influyen:
- Estado seco o muerto de la vegetación
- Alta carga de material combustible acumulado sin gestionar
- Tipo de vegetación (pino, eucalipto y otras especies resinosas arden más rápido)
2. Oxígeno
El aire contiene aproximadamente un 21 % de oxígeno, suficiente para alimentar la combustión. Aunque es un factor constante, el viento puede actuar como acelerador natural, aportando oxígeno y arrastrando las llamas y las pavesas (brasas voladoras) a gran distancia.
3. Calor o fuente de ignición
Es el detonante del fuego y su origen puede ser:
- Natural: rayos (tormentas secas), altas temperaturas, fricción de rocas, erupciones volcánicas.
- Antrópico (causada por el ser humano):
- Fogatas mal apagadas
- Colillas de cigarro
- Cristales que concentran el sol
- Maquinaria agrícola o forestal
- Líneas eléctricas
- Quemas agrícolas descontroladas
- Intencionados (piromanía, vandalismo, intereses económicos, represalias)
Para que haya un incendio no basta con calor o sequía. Deben coincidir combustible disponible, oxígeno y una fuente de calor. La mayoría de los incendios no ocurren por causas naturales, sino por negligencia o intencionalidad humana.
Factores adicionales que agravan o propagan un incendio
Además del triángulo básico, hay condiciones ambientales que favorecen la extensión rápida de un incendio:
- Altas temperaturas: Secan el combustible, elevan el riesgo.
- Viento: Aporta oxígeno, propaga llamas y brasas.
- Baja humedad relativa: Facilita la ignición de vegetación.
- Pendiente del terreno: El fuego avanza más rápido cuesta arriba.
- Sequías prolongadas: Acumulan vegetación seca y combustible.
- Cambio climático: Aumenta la frecuencia e intensidad de condiciones extremas.
Altas temperaturas
Secan el combustible, elevan el riesgo
Viento
Aporta oxígeno, propaga llamas y brasas
Baja humedad relativa
Facilita la ignición de vegetación
Pendiente del terreno
El fuego avanza más rápido cuesta arriba
Sequías prolongadas
Acumulan vegetación seca y combustible
Cambio climático
Aumenta la frecuencia e intensidad de condiciones extremas
Tecnología para combatir incendios
En 2024, Castilla y León marcó un hito al integrar una plataforma satelital para la detección temprana de focos de calor, con el objetivo de anticiparse a posibles incendios. Esta herramienta se complementa con otros recursos tecnológicos, como una red de cámaras capaces de geolocalizar columnas de humo en tiempo real, y las tablets, que ya forman parte del equipo cotidiano de los agentes medioambientales, al nivel de las propias mangueras.
Para su funcionamiento, se utilizan datos combinados de 18 satélites en órbita baja junto a otros 8 dedicados a geolocalización, lo que permite obtener imágenes que abarcan no solo todo el territorio de Castilla y León, sino también una franja adicional de entre 10 y 15 kilómetros en las zonas limítrofes, para anticiparse a posibles incendios procedentes de regiones vecinas.
A partir del análisis de estas imágenes, es posible detectar zonas con alta temperatura —los denominados «puntos calientes»— que podrían indicar un incendio forestal. Sin embargo, no todos estos puntos son necesariamente fuego: algunas instalaciones, como placas solares expuestas al sol o determinadas actividades industriales, también pueden generar señales térmicas similares, lo que hace imprescindible un análisis riguroso de la información recibida.
En resumen, un incendio forestal no es producto del azar: se necesita una combinación concreta de elementos físicos y, en la mayoría de los casos, una acción humana directa o indirecta. La prevención pasa por conocer estos factores y actuar sobre ellos, especialmente en contextos de alto riesgo.
