Los incendios en empresas continúan siendo una de las principales causas de daños materiales, interrupciones operativas y pérdidas económicas en entornos industriales y comerciales. A pesar de los avances normativos, técnicos y formativos en materia de protección contra incendios, los siniestros e incendios de origen accidental en empresas continúan registrándose con una frecuencia significativa. La identificación de las causas más habituales y el análisis de los factores que perpetúan su recurrencia constituyen un punto de partida imprescindible para cualquier estrategia preventiva eficaz en el entorno empresarial.
Datos del último informe disponible
Según el informe Víctimas de Incendios y Explosiones en España 2024, elaborado por la Fundación MAPFRE y la APTB y presentado en noviembre de 2025, en España se contabilizaron 133.417 siniestros en 2024, un 1,3 % más que el año anterior. De ellos, 30.824 se produjeron en el interior de edificios, lo que incluye tanto el ámbito residencial como el empresarial y el industrial.
El informe identifica los fallos eléctricos como la principal causa conocida de incendios mortales, con un 41,9 % de los casos analizados, seguidos de los aparatos productores de calor, con un 20,4 %.
Aunque estos datos proceden principalmente del ámbito residencial, muchos de los factores de riesgo detectados también se observan con frecuencia en entornos empresariales e industriales: cuadros eléctricos sobrecargados, sistemas térmicos sin mantenimiento o instalaciones antiguas que ya no se ajustan a las necesidades actuales de consumo eléctrico.
Tipos de incendios más comunes en empresas
Incendios de origen eléctrico
Los incendios eléctricos constituyen la tipología más frecuente en cualquier entorno empresarial. Las causas habituales incluyen sobrecargas en circuitos infradimensionados, deterioro del aislamiento de los cables, deficiencias en los cuadros eléctricos y conexiones inadecuadas en regletas y multiplicadores.
En muchos edificios industriales, la instalación eléctrica fue diseñada para una carga de trabajo inferior a la actual. La incorporación progresiva de maquinaria, sistemas de climatización, servidores, cargadores o equipamiento informático aumenta la demanda energética y puede generar puntos críticos si la instalación no se adapta a ello. También son frecuentes los problemas derivados del uso continuado de regletas, de bases múltiples o de ampliaciones improvisadas de la red interior.
En oficinas, locales comerciales y centros logísticos, este tipo de incendio suele iniciarse en cuadros eléctricos, falsos techos o en zonas técnicas con ventilación insuficiente.
La proliferación de equipamiento informático y de climatización en los últimos años ha incrementado la demanda eléctrica de muchas instalaciones sin que esta haya sido acompañada de la actualización correspondiente de las redes interiores. El análisis específico de este tipo de siniestro está desarrollado en nuestro artículo sobre incendios eléctricos: consejos prácticos para empresas y hogares.
Incendios asociados a equipos productores de calor
Los equipos que operan a altas temperaturas representan otro foco habitual de riesgo. Hornos, cocinas industriales, secadoras, calefactores, estufas, freidoras, maquinaria térmica y cualquier equipo que opere a temperaturas elevadas constituyen un foco potencial cuando no se mantienen en condiciones adecuadas o cuando se ubican próximos a materiales combustibles que pueden provocar incendios cuando acumulan suciedad, grasa o residuos inflamables.
Este riesgo es especialmente relevante en:
- cocinas industriales
- lavanderías
- talleres
- salas técnicas
- áreas de producción industrial
La falta de limpieza periódica y el mantenimiento insuficiente incrementan considerablemente la probabilidad de ignición.
Incendios por acumulación de materiales combustibles
La presencia de cartón, papel, plásticos, embalajes, productos químicos o disolventes aumenta la carga de fuego del edificio y acelera la propagación del incendio.
En almacenes y centros logísticos, una distribución incorrecta de mercancías o una sectorización deficiente puede facilitar que un incendio inicialmente controlable se extienda con rapidez a toda la nave.
El nuevo Reglamento de Seguridad Contra Incendios en Establecimientos Industriales (RSCIEI), aprobado mediante el Real Decreto 164/2025, incorpora requisitos más exigentes en aspectos como:
- sectorización
- almacenamiento
- evacuación de humos
- detección automática
- clasificación del riesgo intrínseco
Incendios por trabajos en caliente y fricción mecánica
Las operaciones de soldadura, corte, amolado o mantenimiento industrial generan chispas y partículas incandescentes capaces de iniciar incendios en presencia de materiales combustibles.
En entornos industriales también son habituales los incendios provocados por rodamientos sobrecalentados, fricción mecánica, acumulación de polvo combustible y falta de lubricación en maquinaria. Por este motivo, muchas actividades industriales requieren protocolos específicos de permisos de trabajo en caliente y medidas adicionales de vigilancia durante y después de la intervención.
Incendios por fugas de gas o combustibles
Aunque menos frecuentes, los incendios y explosiones relacionados con gas o hidrocarburos suelen tener consecuencias mucho más graves. Este tipo de riesgo aparece principalmente en:
talleres mecánicos
estaciones de servicio
cocinas industriales
salas de calderas
instalaciones con depósitos de combustible
La detección temprana y el mantenimiento preventivo resultan fundamentales para reducir el riesgo de fugas y de acumulación de gases inflamables.
Por qué los incendios en empresas siguen produciéndose
Conocer las causas más habituales no siempre implica que el riesgo desaparezca. En muchos casos, los incendios en empresas se siguen produciendo por problemas organizativos y de mantenimiento que se repiten con frecuencia.
Mantenimiento insuficiente de los sistemas PCI
Uno de los problemas más habituales es la falta de mantenimiento real de los sistemas de protección contra incendios. Aunque la instalación inicial cumpla la normativa, muchas empresas no realizan las revisiones periódicas exigidas por el RIPCI o las limitan a actuaciones mínimas.
Esto afecta tanto a sistemas de protección activa —extintores, detección automática, BIE o rociadores— como a elementos de protección pasiva, como puertas cortafuegos o sellados.
Instalaciones eléctricas desactualizadas
Muchas empresas siguen operando con instalaciones eléctricas antiguas, diseñadas para cargas inferiores a las actuales. El crecimiento progresivo de equipos eléctricos suele producirse sin una revisión completa de la instalación.
Falta de formación práctica
La formación teórica no siempre es suficiente en una emergencia real. En numerosas empresas, los trabajadores conocen la ubicación de los medios de extinción, pero no han realizado simulacros prácticos ni ejercicios de evacuación recientes.
Adaptación insuficiente a cambios en la actividad
Las ampliaciones de superficie, cambios de uso, incremento del almacenamiento o incorporación de nueva maquinaria modifican el nivel de riesgo del edificio. Sin embargo, muchas veces el sistema PCI no se actualiza al mismo ritmo que la actividad.
Medidas para reducir el riesgo de incendios en empresa
La mayoría de los siniestros descritos son evitables mediante la aplicación rigurosa de medidas técnicas, organizativas y preventivas adaptadas a cada actividad.
- Mantenimiento periódico de los sistemas de protección activa y protección pasiva, conforme a las periodicidades y procedimientos establecidos en el RIPCI.
- Revisión de instalaciones eléctricas según el REBT
- Actualización de sistemas PCI cuando cambia la actividad
- Auditorías técnicas que evalúen el estado real de las instalaciones y su adecuación al uso actual del edificio. La metodología aplicable se aborda en ¿Está mi empresa realmente protegida contra incendios?.
- Implantación de planes de autoprotección y de formación práctica del personal mediante simulacros periódicos.
- Adecuación al marco normativo vigente, especialmente al nuevo RSCIEI de 2025 y a las actualizaciones de las normas UNE aplicables.
Además del cumplimiento reglamentario, resulta fundamental que las empresas revisen periódicamente si las medidas instaladas siguen siendo adecuadas al riesgo real existente en el edificio.
La mayoría de los incendios en empresas e industrias no se producen por causas desconocidas, sino por fallos repetitivos relacionados con el mantenimiento, instalaciones desactualizadas o la ausencia de medidas preventivas adaptadas a la actividad.
La combinación de revisiones técnicas, formación del personal y actualización de los sistemas de protección contra incendios sigue siendo la medida más eficaz para reducir la siniestralidad y minimizar el impacto económico y operativo de un incendio.










