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Desde la aparición de la COVID-19 hemos incorporado en nuestras vidas ciertas rutinas que nos ayudan a estar más protegidos frente al virus como mantener la distancia de seguridad con otras personas, utilizar mascarillas y lavarse las manos con regularidad o emplear el gel de manos para mantener una higiene óptima. Sin embargo, un estudio noruego del Instituto Danés de Ingeniería de Seguridad Contra Incendios ha concluido que la colocación que se hace en algunos lugares del dispensador del gel de manos puede provocar situaciones peligrosas.

La localización del dispensador de gel de manos es importante

El estudio afirma que el gel de manos se suele almacenar junto a material combustible en centros comerciales e instituciones sanitarias y otros lugares abiertos al público. Además, al tener que colocar el gel de manos en un lugar accesible para todos, en la mayoría de las ocasiones se ha optado por colocarlo en las entradas a los edificios y a las plantas de pisos coincidiendo con las salidas de evacuación. Esto podría suponer un problema en caso de emergencia, ya que puede bloquear el paso ante un incendio.

El estudio también revela que en Dinamarca se produjo el primer incendio por la incorrecta ubicación del gel de manos. Este gel se compone de entre un 60% o 70% de alcohol etílico que es altamente inflamable si entra en contacto con el fuego o el gas, pudiendo producirse un grave incendio.

Cuidado con la cantidad que se almacena

El estudio también habla de las cantidades de gel de manos que se pueden almacenar, ya que a mayor cantidad almacenada, más grave podrá ser el incendio o la emergencia que se origine.

Recomendaciones para el almacenaje y manipulación del gel de manos para evitar un incendio

  • No almacenar el gel de manos cerca de posibles fuentes de ignición u objetos inflamables.
  • Confirmar cuáles son las cantidades de gel que se pueden almacenar en el recinto.
  • Llevar a cabo medidas que indiquen que se está produciendo un incendio. Ya que al principio del incendio la llama es «invisible».
  • Tomar las medidas necesarias para extinguir un incendio que afecte a personas como por ejemplo, colocar un extintor cerca del dispensador del gel de manos.
  • Reducir el riesgo de ignición y propagación en las vías de evacuación.
  • Colocar los dispensadores de gel de manos de forma segura y sin que entorpezca el paso en caso de incendio o evacuación; por ejemplo, ubicándolo en una pared o en un soporte que esté anclado al suelo para que no se vuelque al darle un golpe, etc.